Alejandra Carrizo (28 años) es una empleada pública que de lunes a viernes viaja de Alberdi a La Cocha a cumplir con su trabajo diario. Antes de que se declarara la pandemia por el coronavirus solía utilizar el servicio de transporte interurbano abonando ida y vuelta $ 300. Por el aislamiento social y preventivo dejó de trabajar un tiempo. Y ahora que se flexibilizó la cuarentena retornó a sus tareas habituales, pero obligada a movilizarse en autos rurales o “piratas”, como se los conoce.
Sucede que hasta la ciudad del extremo sur de la provincia la frecuencia de colectivos, a causa de la crisis en el sector, se redujo sensiblemente y no dispone de un servicio a la hora en que debe ir o regresar de su lugar laboral, según reveló Carrizo. En los rurales gasta $ 600. Es decir el doble de lo que le costaba el colectivo. “Lo que pasa es que por el protocolo sanitario que está vigente, ninguna unidad puede llevar más de dos personas. En consecuencia esos dos únicos pasajeros pagan la diferencia de los restantes dos asientos vacíos. Es un hecho que afecta bastante a los que viajamos a distancias de más de 10 kilómetros todos los días” expuso Alejandra. En su caso le representa un gasto mensual en transporte de $ 12.000. Es casi la mitad de su sueldo.
Historias como la de esta mujer, madre de un niño, abundan en el interior tucumano. Desnuda una crisis en el transporte público, producto de la reducción en la frecuencia de viajes y los cada vez más insistentes paros de choferes, que tiene como principales víctimas a los trabajadores de la actividad pública y privada. Son los que en los últimos meses están obligados a recurrir a los transportes irregulares para desplazarse.
“El problema se hace mucho mayor cuando los tabacaleros u otros gremios salen a cortar la ruta por diferentes reclamos. Entonces debemos hacer trasbordo y pagar aún más por el viaje. Esto sucede casi todas las semanas” observó Carlos Villafañe, otro trabajador que se desempeña en un comercio agrícola de La Cocha.
Simoca, la más cara
En la Capital Nacional del Sulky es donde el transporte público de pasajeros es el más caro de la provincia. Según Alberto Aguirre, este hecho se remonta a los tiempos en que transitar por la ruta nacional 157 era una odisea por las pésimas condiciones de la carretera. Por esa razón se impuso una tarifa que supera a las de otros lugares. Pese a que esta fue repavimentada y se encuentra ahora en buenas condiciones, la tarifa se mantiene elevada. Un pasaje de ida y vuelta a la capital cuesta $380. En el transporte rural es de $400, pero el precio se duplica en estos tiempos de pandemia por el hecho de que no pueden viajar más de dos pasajeros por auto.
A Monteros el pasaje ida y vuelta en colectivo sale desde Simoca $ 240. En “pirata”, la tarifa llega a los $ 500. “Al Concejo Deliberante le he planteado la necesidad de que se verifique las razones actuales que hacen al servicio de transporte de pasajeros de Simoca como uno de los más caros de la provincia. Mientras que nosotros gastamos $ 380 en ir y venir de San Miguel de Tucumán, desde Monteros a la capital se gasta $ 240. Y todo no obstante a que tenemos casi la misma distancia” comentó Luis Alarcón dirigente gremial de esa ciudad. Alarcón dijo que el excesivo costo del transporte público en la zona, obliga a muchos a movilizarse en motos y hasta en sulky cuando se trata de salir a hacer diligencias en comunidades cercanas.
Otras tarifas
Desde Concepción a Aguilares un pasaje de ida cuesta $ 100 en autos rurales, y hasta Alberdi $ 200. Los pobladores de Arcadia pagaban para ir a “La Perla del Sur” $ 40, y ahora $ 80. “Nos dicen que el precio se duplicó porque ahora no pueden ascender por auto más de dos pasajeros. Sin embargo a veces viajan cuatro e igual te cobran los $ 80” se quejó Mabel Barrionuevo.
La mínima frecuencia de colectivos hacia comunidades como Santa Ana, Los Sarmiento, Monte Bello o Alpachiri, no dejan otra alternativa a los pobladores que recurrir a los transportes ilegales, sobre los cuales no hay controles. Desde las tres primeras localidades hasta Aguilares, el costo de un pasaje de ida en “pirata” asciende a $ 200, cuando viajan dos pasajeros. Es el mismo precio que rige desde Alpachiri a Concepción. En colectivo la tarifa es de $ 60. “Ahora se gasta más que nunca en pasaje. Hace poco tuve la suerte de conseguir que un transportista rural que me lleva desde Aguilares a Alberdi me cobre el precio de un pasaje con cuatro pasajeros, aunque viajamos dos. Es decir que en vez de gastar por día $ 800, gasto $ 400. Es un importante ahorro en razón de que viajo dos veces al día a mi trabajo: a la mañana y a la tarde” explicó Soledad Ruiz de Aguilares. Los que prevén acusar también la crisis del transporte, son los docentes una vez que retornen a dictar clases presenciales. “Algunos viajan por día hasta 120 km para llegar a sus escuelas. Hay también otros de lugares más lejanos. Creo que así se verán a muchos más haciendo dedo en las rutas” opinó Dardo Aguirre, maestro rural de Aguilares.
Sin control: actividad ilegal con guiño oficial
El transporte rural involucra, según se estima, a más de 4.000 choferes de autos desplegados desde Monteros hasta Huacra. Nacieron en la década del 90 como alternativa laboral frente a la crisis recesiva de esa época. Al principio estaban nucleados en cooperativas de trabajo que, según se supo, se fueron desarticulando de a poco. Hoy en día el 80% de los transportistas trabajan en forma independiente y con el guiño del poder político. Es lo que admite Juan Díaz, un transportista que realiza viajes a poblaciones rurales. “Se trabaja para el día y eso desde el Gobierno lo saben. Si no hiciéramos esto nos tendrían que contener con planes laborales. Y eso representa una carga más para el Estado”, añadió. Carecen de representatividad gremial y de control de las condiciones en que desempeñan su labor. Frente a las quejas de los usuarios sobre los abusos que dicen padecer ante el incremento excesivo en el costo de los viajes, Díaz se defiende: “Y esto sucede porque en los accesos a los pueblos y ciudades nadie puede andar con más de dos pasajeros. Entonces a nosotros no nos queda otra que duplicar el costo del traslado”, expuso.